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“Cuando la información se convierte en un producto el periodismo se pervierte”

Susana Navalón. Entrevista 360 Grados Libros
“Es importante no caer en el exhibicionismo del que se visten algunos cuando les ponen un medio de comunicación delante”

La periodista multimedia Susana Navalón (@susananavaln) ha sido reportera en Telecinco, Antena 3 y Cuatro y ha cubierto acontecimientos tan relevantes como la boda real de los reyes Don Felipe y Doña Letizia. Actualmente es ‘social media manager’ de Rusticae The Goodlife Company y redactora en Televisión Española (TVE).

¿Qué palabras o conceptos definen el buen periodismo?

Rigor, objetividad, calidad narrativa y, sobre todo, verdad.

¿Qué han supuesto Internet, las redes sociales y la aparición de medios nativos digitales para la evolución del periodismo y de la profesión de periodista?

Internet tiene sus ventajas y sus desventajas. Las redes sociales y los medios digitales han supuesto una peligrosa diarrea informativa no siempre avalada por auténticos profesionales que en muchos casos se adueñan de la información sin ni siquiera llegar a estar en el lugar de los hechos. Esta prisa por dar la noticia contribuye a crear confusión, precipitación, imprecisiones y hace más difícil discernir el grano de la paja o el panfleto de la información. Eso sin contar el daño que ha hecho a los medios tradicionales, sobre todo, los escritos, cada vez más difíciles de rentabilizar y no digamos ya de que se lean. Aún con esas desventajas, estos medios digitales han sido el soporte soñado para los periodistas – ahora hiperconectados-;  les ha facilitado enormemente el trabajo, les permite ser multimedia con sólo un teléfono, les da la inmediatez que necesitan, pueden contrastar en poco tiempo casi cualquier información, no necesitan un medio de comunicación para desempeñar su labor, pueden darse a conocer a través de su propio blog o redes sociales que, hoy en día, son la mejor carta de presentación.

¿Cuáles son las claves de un buen trabajo de ‘social media manager’ para una empresa?

Informar honestamente, no vender. Conocer bien a la comunidad, empatizar con ella y atenderla; comunicar conforme a sus intereses; ser proactivo, agradecido y mantener una rutina de publicaciones, comentarios y likes. Citar siempre la fuente, tener un time line interesante y acorde con el perfil de la empresa para la que trabajas, dejar la información personal a un lado, informar, amenizar, analizar, aportar, no “trolear”, no destruir y respetar a la comunidad.

¿De qué manera trabajáis desde Corresponsales de Paz por mejorar la calidad del periodismo y por la formación de los alumnos de Periodismo de la UFV?

Analizamos los problemas de la profesión y tratamos de aportar soluciones para que cada uno, desde su medio de comunicación, trabaje conforme a unos valores y principios que, en algunos casos, se han perdido en el periodismo por la presión de los medios para servir intereses empresariales o políticos y por la mala imagen de los periodistas en general. Nos preocupamos por las necesidades formativas que se requieren hoy en día en los medios para trasladárselo a los alumnos de Periodismo. Como profesionales, les contamos nuestra experiencia para que sepan lo que se van a encontrar -lo que se demanda en los medios- para que tomen medidas a tiempo.

Te has especializado, sobre todo, en el trabajo en soporte televisivo. ¿Qué se debe tener en cuenta para dar una información en directo clara y de calidad?

Se deben tener en cuenta los hechos, separarlos de las opiniones y contarlo de la forma más directa posible y con un escrupuloso rigor. Lo que importa es que se entienda, comunicar bien, y no caer en el exhibicionismo o el egocentrismo del que se visten algunos cuando les ponen un medio de comunicación delante. La honestidad y el respeto por el servicio que damos son valores que debemos tener en mente cada minuto. Cuando la información se convierte en un producto el periodismo se pervierte.

¿Alguna vez tuviste miedo al micrófono? ¿Cómo te enfrentabas o te preparabas para un directo a nivel físico y mental? 

No, nunca le tuve miedo. En todo caso, respeto, pero no por el micrófono sino por quién me pudiera estar escuchando. A la cámara la temo más. Es mucho más traicionera porque es complicado hacer que la atención se centre en lo que estás contando y no en el peinado o el vestido que llevas.

¿Crees que la imagen sigue siendo hoy en día un punto a considerar y un complemento de la profesionalidad para trabajar delante de la cámara?

Creo que el que es buen profesional no necesita obligatoriamente tener una buena imagen para comunicar delante de la cámara. Sin embargo, es cierto que es una cualidad que a veces se antepone al buen servicio periodístico. Es una pena que no siempre prime la calidad informativa.

¿Cuáles son los momentos concretos más especiales o importantes que has vivido como reportera y redactora y cuáles desearías vivir o te hubiera gustado vivir?

Como reportera de radio y televisión he hecho coberturas muy variadas: elecciones, sucesos, bodas y nacimientos reales, etc. La boda real de Don Felipe y Doña Letizia fue un momento especial para mí. Me impresionó estar ahí entre tanto periodista y poder contarlo. Son momentos históricos y es un privilegio cubrirlos informativamente. Profesional y personalmente, me llenan más los trabajos que me permiten profundizar en las historias y perderme en ellas para después contarlas. Ahora mismo estoy trabajando en un documental que es lo más bonito que hecho en toda mi trayectoria. Recuerdo otra cobertura que hice para ABC en la selva amazónica que también resultó ser una experiencia única. Soy una aventurera.

¿Cuál es el último libro escrito por un periodista que has leído, ya sea sobre periodismo o no, y que recomendarías?

Pues voy a quedar fatal. Mi trabajo como reportera, ‘community manager’ y madre apenas me deja tiempo para leer. Creo que lo último que leí fue El Gran Libro del Community Manager de Manuel Moreno e Internet para periodistas de Silvia Cobo. En su momento me interesaron ambos y me resultaron útiles para el trabajo y las clases. Literariamente hablando prefiero a Vargas Llosa o a Pérez-Reverte.