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“El periodismo de proximidad sigue interesando al ciudadano”

 “Debemos conocer la historia de los buenos periodistas que nos preceden para aprender de ellos”. Foto: José Cuellar
“Debemos conocer la historia de los buenos periodistas que nos preceden para aprender de ellos”. Foto: José Cuellar

El profesor asociado e investigador de Periodismo Local y Comarcal de la Universitat de València Francesc Martínez ha apartado durante un rato libros de consulta y láseres de expositor para darnos una verdadera lección de profesionalidad, vocación y espíritu educativo. Con ocasión de nuestro primer lanzamiento editorial, Peláez. Historias de un periodista de provincias de David Barreiro (@_davidbarreiro), hemos querido contar con la voz experta de uno de esos periodistas de raza que decidieron informar de aquello que sucedía en su entorno más próximo y, después, dar cuenta de ello a sus alumnos universitarios.

¿Qué aporta el local y comarcal al periodismo generalista?

Una visión informativa de la realidad más próxima (el barrio, el municipio, la comarca o un territorio más amplio), que es igual de importante que la información nacional o internacional. El local es un periodismo directo, utilitario y de servicios, próximo a las fuentes y muy comprometido con el territorio donde informa. Además, el periodismo local expresa los valores de pertenencia a un lugar. Si los medios de comunicación de ámbito estatal mantienen o refuerzan el sentimiento de comunidad nacional, los medios locales afianzan el sentimiento de identidad local y la vertebración social de una comunidad local.

¿Sigue siendo este periodismo de proximidad de interés para el ciudadano?

El periodismo local no sólo está en los orígenes del periodismo (los primeros periódicos fueron locales), sino que tienen hoy una gran vitalidad y la tendrán en el futuro. Este periodismo tiene interés para el ciudadano. Un dato de la World Assotiation of Newspapers: en el año 2006, en la Unión Europea de los 15, la difusión de la prensa tradicional regional y local representaba el 53,5% de la venta de ejemplares, mientras que la prensa nacional de información general acaparaba el 40,5%, la prensa deportiva el 3,2% y la prensa económica el 2,7%.

¿De qué manera lo es?

El ciudadano muestra un creciente interés por lo que pasa en su entorno más próximo, sobre todo en el ámbito de la sociedad civil del municipio y en el ayuntamiento que gestiona parte de sus impuestos. Lo local no solo no pierde valor en los medios tradicionales sino que gana terreno en Internet. En 2011 el País Valenciano contaba con 465 cibermedios, 393 de los cuales tenían un ámbito de información de proximidad. De estos, había 165 diarios digitales de información local y/o comarcal editados fuera de las tres capitales de provincia. Esta cifra representa casi el doble de las cabeceras de prensa de proximidad de papel. Lo cierto es que la prensa digital constituye hoy el sector más vigoroso en las comarcas valencianas, por delante de la prensa, radio y televisión tradicionales, cuyo crecimiento se ha estancado.

¿Cómo se está adaptando a Internet y al mundo digital un periodismo de tan al pie de calle?

En general, bastante bien, aunque tiene algunas deficiencias que con el paso del tiempo irá superando. La prensa digital, por ejemplo, a pesar de que explota mínimamente el hipertexto y el multimedia, ha conseguido llegar a más territorio comarcal que la prensa de papel. En 2011 había 43 cabeceras digitales cuyo ámbito informativo abrazaba una o más comarcas valencianas. Tener 43 diarios comarcales es un hecho insólito, algo que no ha conseguido la prensa tradicional en la actual democracia, la cual, como mucho y según períodos, no ha llegado a sumar más de 20 periódicos comarcales a la vez.

El libro de David Barreiro retrata la figura del clásico plumilla de periódico de provincias y ridiculiza al jefe empresario más interesado en  conseguir publicidad y hacer dinero que en ofrecer contenidos de calidad. ¿Te has encontrado con algún jefe como este a lo largo de tu trayectoria?

Afortunadamente no. Tanto en Levante-EMV como en la edición valenciana de El País o la desaparecida Ràdio 9, donde he elaborado información, sobre todo, local y comarcal, mis jefes eran muy exigentes por lo que a la calidad y veracidad informativa se refiere. No he tenido problemas con la calidad periodística, pero sí presiones de ciertas fuentes (principalmente políticos y empresas) que no les gustaban algunas noticias que publicaba y, al final, su presión (amenazas de denuncia judicial) movió a algún director a apartarme del caso.

¿Es mejor para un periódico un jefe periodista con conocimientos empresariales y comerciales o un empresario con conocimientos periodísticos?

Creo que los dos modelos pueden valer si al final sale un buen producto y prima el ejercicio del buen periodismo, pero yo prefiero un periodista con conocimientos empresariales. Es mejor que el jefe conozca el oficio de periodista de cerca, sus rutinas y sus dificultades, para así primar más la calidad, el rigor y la veracidad de la información frente a  otros intereses ocultos. Aunque ese modelo tampoco es la panacea, depende de personas. No hay ningún medio de comunicación independiente, pero sí periodistas honrados y éticos, y eso es al final lo que marca la diferencia.

¿Qué caracteriza al buen periodismo?

Yo me quedaría con seis cosas. Primera: el buen periodismo es aquel que hace información de una manera autónoma, rigurosa y socialmente útil y al servicio de la ciudadanía. Segunda: es un periodismo que destaca lo importante frente al sensacionalismo. Tercera: es un periodismo que bebe de fuentes directas y busca la autenticidad de los hechos. Cuarto: es un periodismo que investiga temas propios más allá de las ruedas de prensa y las agendas oficiales. Quinta: sin un buen conocimiento del idioma no puede haber periodismo de calidad. Y, por último, la sexta: es un periodismo que trabaja con imparcialidad, criterios éticos, pluralidad y diversidad. O dicho de otra manera, como defendía Kapuściński, el buen periodismo (la buena información) se consigue cuando el periodista es capaz de trabajar con estos cinco sentidos: estar, ver, oír, compartir y pensar.

¿Crees que se puede hacer buen periodismo a través de las redes sociales?

Sí, siempre que se ajuste a las premisas de calidad que acabo de citar y, principalmente, siempre que lo hagan periodistas titulados y profesionales. Por ejemplo, un ciudadano de la calle que circula por una autopista y ve un accidente múltiple en el está involucrado un camión, podrá hacer una foto con su móvil, contar lo que ve y enviarlo por las redes. En cambio, un periodista, además de eso, hablará con las fuentes (policía, bomberos, hospital, etc.) y ofrecerá una información documentada y contrastada en la que se analizarán las causas y las consecuencias (muertes, heridos, etc.) del accidente.

¿Qué aporta un periodista asociado a un alumno con respecto a un docente/investigador que no haya tocado una redacción, y viceversa?

Ambas figuras se complementan. El profesor asociado ofrece experiencia profesional en medios de comunicación y más conocimientos prácticos, mientras que el profesor investigador ofrece conocimientos teóricos apoyados, en muchos casos, en investigación propia, conocimientos que son necesarios para la formación de jóvenes periodistas.  En mi caso, que soy profesor asociado y también investigador, he podido comprobar que los alumnos valoran y saben aprovechar la experiencia profesional de profesores periodistas en activo y también la faceta del investigador, ya que ello aporta un corpus teórico más actualizado para los alumnos.

¿Cuál es el panorama del sector editorial enfocado a los libros sobre periodistas?

Desde mi punto de vista, está casi todo por hacer. Faltan biografías de periodistas españoles referentes en la profesión y memorias de profesionales que cuenten sus experiencias. En el caso valenciano solo conozco el libro Al cierre. El periodismo tal como lo he vivido, de Joan Josep Pérez Benlloch, en el que cuenta sus experiencias como director de los diarios Primera Página, Diario de Valencia y Noticias al Día durante el tardofranquismo y la Transición. Sin embargo, los libros sobre periodistas reciben un interés limitado, principalmente a periodistas, historiadores, políticos, sociólogos, estudiantes de periodismo y profesores de universidad, en líneas generales. Debemos conocer las historias de periodistas. No concibo, por ejemplo, un arquitecto sin conocer la historia de la arquitectura o un médico sin una visión sobre la historia de la medicina. La historia es maestra del presente.

¿Cuál es el último libro sobre periodismo que has leído? ¿Cuál recomiendas?

De los últimos que he leído, recomendaría dos. Uno es La calidad periodística. Teorías, investigaciones y sugerencias profesionales, de Josep L. Gómez Mompart, Juan F. Gutiérrez Lozano y Dolors Palau Sampaio. Es una obra que reivindica los valores profesionales del periodismo y que te recuerda que sin calidad no hay periodismo y que sin periodismo de calidad no hay una auténtica democracia. El segundo se titula El català a l’espai de comunicació. El procés de normalització de la llengua als mèdia (1976-2013), de Josep Gifreu. Analiza la creación y evolución de los medios de comunicación en catalán en las tres principales comunidades autónomas de España donde se habla esta lengua. Una obra que te abre nuevas perspectivas sobre el difícil camino del periodismo en lenguas minorizadas.