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“El libro está recuperando el género reportaje”

“En la era del big data, el cruce de datos es fundamental para poder extraer historias ocultas”

María Feijoo (@mfeijoo) ha sido directora de comunicación y marketing en la empresa de publicidad online Antevenio (NYSE-Alternext) durante seis años, cofundadora del capítulo madrileño de Hacks&Hackers Madrid y vocal de la comisión de Nuevas Tecnologías en DirCom. Pero, sobre todo, es y seguirá considerándose periodista. Además, una de las que todavía se lanza a trabajar el reportaje de largo aliento, el de pisar la calle para contar historias, en su último libro Orballo. Crónica de la inmigración gallega en Zarautz.

¿Te quedas con la lectura en tableta/móvil o prefieres el papel? ¿Qué te aporta cada soporte?

Prefiero la lectura en papel. Después de pasar prácticamente todo el día pegada a distintas pantallas agradezco el descanso que supone para la vista leer en papel. Además, el papel ofrece una experiencia sensorial más grata: me gusta el tacto de las hojas, el olor a imprenta, el sonido que hace la página al pasar…

¿Crees que eventos como Hacks&Hackers son necesarios para introducir a los periodistas analógicos en el futuro (y presente) del periodismo, es decir, lo digital?

Sí, claro. Pero no solo se trata de acercarles las novedades digitales, sino también de repensar en nuevos modelos para hacer periodismo, dado que el sector se ha transformado enormemente y la hegemonía que ejercían las concentraciones de grupos de comunicación se ha diluido. Están surgiendo nuevas iniciativas periodísticas muy interesantes. Son proyectos de otra envergadura y que requieren un grandísimo esfuerzo por parte de las personas que los inician, pero que también son más libres y están sabiendo conectar con una audiencia que estaba demandando recibir otro tipo de información, crítica, contrastada y que fuera más allá de la prefabricada desde los gabinetes institucionales. Hay muchos casos, pero me gustaría destacar el de Carne Cruda, porque está demostrando el potencial que tiene el podcast: igual que consumimos series online cuando y como queremos, así escucharemos la  radio de calidad. Por la espectacular respuesta que ha tenido por parte de una audiencia fiel, ya que en solo cuatro días consiguió que 800 personas donasen más de 40.000 euros. Y por la capacidad de adaptación que ha puesto de manifiesto su alma mater, Javier Gallego. Su trayectoria me resulta un ejemplo muy inspirador.

¿Cuáles son las claves fundamentales para poder emprender en periodismo de forma solvente?

Emprender y solvente, creo que son términos contradictorios. Emprender siempre es arriesgado y no creo que existan fórmulas. Es un camino y como decía Machado “son tus huellas el camino, y nada más. Se hace camino al andar”.

¿Qué ha supuesto Internet para potenciar la comunicación externa con el cliente de una empresa, es decir, la fidelización de este?

Internet ha permitido la desintermediación y que cada empresa o institución se pueda dirigir a su audiencia sin pasar por los medios de comunicación. Las empresas o las instituciones pueden ahora crearse sus propios medios donde alojar sus mensajes y mantenerlos actualizados de una forma más económica y universal que, por ejemplo, las revistas corporativas. Y respecto a la distribución de la información, se pueden valer de los medios sociales para amplificar sus mensajes u organizar bases de datos propias y distribuir la información a través de newsletters, apps móviles, etc.

¿Qué es necesario tener en cuenta para preparar una buena estrategia de Brand marketing?

Las marcas, desde empresas a partidos políticos, se tienen que convertir en narradoras y ser creíbles, lo que implica una coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. Lo primero sería identificar los públicos a los que van a dirigirse y emitir los mensajes adaptados para cada una de estas audiencias, a través de los canales apropiados. Para ello hay que tener claro qué se quiere contar y simplificar los mensajes para no introducir ruido innecesario. Y, por último, apelar a la emoción para que el público se sienta identificado y detecte que se empatiza con sus necesidades.

¿Qué te parece el trabajo periodístico que se realiza actualmente a través de medios nativos digitales y de redes sociales en España? ¿Qué domina en la red?

En medios digitales hay trabajos estupendos, desde ElDiario.es, Yorokobu o Materia, por citar algunos de los que pasaron en sus inicios por Hacks&Hackers Madrid, hasta trabajos unipersonales como es el caso de El Boe nuestro de cada día, que me parece absolutamente imprescindible. En redes sociales no veo trabajo periodístico propiamente dicho, sino que son medios de difusión para trabajos periodísticos o de cualquier otro contenido. Y, por otra parte, sobre todo en Twitter, lo que han generalizado es el síndrome del entrenador de fútbol porque, siendo cada persona un medio ¿cómo no va a ser experto en comunicación, hombre? En redes lo que hay es una sobredosis de información muchas veces imposible de digerir y que distrae. Además, todo va a una velocidad tan rápida que muchos periodistas están saltándose un axioma fundamental del oficio, que es el de contrastar la información que suministran las fuentes. Lo que contribuye aún más a potenciar el ruido y la desinformación.

¿Qué importancia tiene el periodismo de datos para el futuro y evolución de la profesión de periodista?

El periodismo de datos es el mejor periodismo de investigación que se puede hacer actualmente. En la era del big data, el cruce de datos es fundamental para poder extraer historias ocultas. Por ejemplo: cruzar los datos de incendios forestales con cobros de primas de seguros, con recalificaciones de terrenos, etc. Otro proyecto precioso es el que presentó Mariano Blejman en Buenos Aires para encontrar a personas desaparecidas durante la dictadura tratando multitud de datos públicos extraídos de distintas fuentes, incluidos los juicios.

¿Qué te hace sentir el “Xirimiri” de tu último libro?

Me ha conectado mucho conmigo misma, porque hay una parte de historia personal recogida en él y porque me ha permitido disfrutar de mi vocación y ejercer un periodismo reposado, de escuchar a las personas, de tratar de entenderlas y de transmitir su historia.

¿Cómo se plantea un periodista el trabajo de reporterismo para la elaboración de un libro como Orballo?      

Como cualquier otro reportaje: realizas un esquema de la historia que quieres contar – en este caso he seguido un orden cronológico -, investigas y recopilas la información y la redactas.

¿Cuál es el panorama editorial de los libros escritos por periodistas, sobre periodismo o no? ¿Reciben interés?

Yo creo que sí, de hecho hay varias editoriales especializadas en libros escritos por periodistas. Y como los medios cada vez dedican menos espacio a los grandes reportajes, el libro está recuperando el género. La figura del corresponsal, aparte de en el medio televisivo, prácticamente ha desaparecido. Y el trabajo que las teles muchas veces le piden al profesional se limita a alimentar el espectáculo, lo que Luigi Viglione llamó muy acertadamente “el supermercado de imágenes”.

¿Cuál es el último libro sobre periodismo o comunicación que has leído y cuál recomendarías?

Más que libros sobre periodismo prefiero recomendar libros de grandes historias contadas por periodistas. Los últimos que he leído son Querido Noah, de Conchín Fernández y La lengua de los secretos de Martín Abrisketa. Y como clásicos indispensables me quedo con Días y noches de amor y guerra de Galeano, El vicio de mirar de Ramón Folch y Amor América de Maruja Torres.