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“En Madrid es fácil perder la inocencia y muy fácil ganar una hepatitis”

"El periodismo de tendencias suele tener detrás historias fascinantes de emprendedores valientes y personas que no tienen miedo a pensar diferente"
“El periodismo de tendencias suele tener detrás historias fascinantes de emprendedores valientes y personas que no tienen miedo a pensar diferente”

Tranquilícense, señores policías. Raquel Peláez (@RaquelPelaezG) no quiere realmente acabar con la capital española. Simplemente tiene una relación amor-odio con ella, como la que tenemos todos. Ciudad de oportunidades y de desvaríos por igual. La periodista de Vanity Fair nos habla sobre tendencias y moda y sobre su primogénito literario ¡Quemad Madrid! (o llevadme a la López Ibor), editado por Libros del K.O. (@librosdelko), con la misma rapidez y precisión con la que repasa la información que más le interesa a golpe de tuit.

 ¿Eres más de radio, de televisión o de prensa en una terracita de Malasaña para informarte?

Yo soy, sobre todo, de redes sociales. Me informo con los time line de mis redes sociales favoritas (Facebook y Twitter, por este orden), lo que significa que estoy muy al día de las cosas muy poco trascendentes para la comunidad internacional y muy irrelevantes para la política nacional que a mí me suelen interesar.

¿A qué huele, a qué sabe y qué es fácil perder y ganar en Madrid?

Demasiados días huele a alcantarilla (no es una metáfora; literalmente huele a colectores que no funcionan), sabe a ensaladilla rusa. Es fácil perder la inocencia, y muy fácil ganar una hepatitis.

¿Cómo definirías ¡Quemad Madrid! (o llevadme a la López Ibor)? ¿Con qué idea se van a quedar los lectores sobre esta ciudad?

Todo el mundo se empeña en decir que es una guía. A mí me parece un álbum de fotos escritas. La idea con la que se van a quedar es que Madrid es un sitio de bellezas muy poco obvias.

¿Se hace complicado para un periodista acostumbrado a comprimir información en pocos párrafos el escribir un libro de más de 200 páginas?  ¿Por qué?

A mí no se me hizo complicado en ese aspecto. Solía escribir un blog en el que las entradas eran muy largas. Lo que llevé peor fue lo de lidiar con el pánico escénico de ver mis ocurrencias impresas en papel.

¿Cómo definirías el buen periodismo?

Yo lo reconozco cuando al leerlo me entran ganas de salir a la calle a buscar una buena historia que contar.

¿Qué te engancha del periodismo de moda y de tendencias?

Que forma parte de una industria fundamental en el mundo desarrollado y que suele tener detrás historias fascinantes de emprendedores valientes y personas que no tienen miedo a pensar diferente.

¿Qué ha supuesto Internet, la blogosfera y las redes sociales para la profesión de periodista?

Abaratamiento de costes, en el lado malo, y diversión a raudales, en el bueno.

Nuestro Peláez es un periodista vocacional de los que pisan la calle cada día para encontrar la noticia. ¿Compartes algo más que el apellido con este estereotipado personaje de David Barreiro?

Me temo que el apellido y poco más. Trabajé en régimen de prácticas de redacciones de periódicos siendo muy joven, pero creo que sería injusto y presuntuoso que esa experiencia fuera comparable a la del ínclito Peláez.

¿Cuál es el panorama actual del mundo editorial enfocado a los libros sobre periodismo, o no, escritos por periodistas? ¿Reciben interés?

Editoriales como Libros del KO demuestran que sí, que hay interés. Es justo que por fin se reivindique el arte de contar bien la realidad como un género literario.

¿Qué libro sobre periodismo recomendarías?

Hay un personaje en La Tournée de Dios de Jardiel Poncela llamado Perico Espasa que es el mejor retrato del periodista medio español que jamás haya leído.