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“No veo diferencias entre escritor y periodista”

Entrevista al periodista escritor Carlos Aimeur
El periodista y escritor, Carlos Aimeur

Carlos Aimeur compagina la escritura de novelas con el periodismo cultural. Es actualmente colaborador en CulturPlaza.com, pero su trayectoria incluye a medios tradicionales como Las Provincias, El Mundo, Levante-EMV y Mediterráneo. Ha colaborado también con revistas como Descubrir el Arte o Muy Interesante y fue Jefe de Prensa del Institut Valencià de l’Audiovisual i la Cinematografia. En su segunda novela, Destroy (Drassana, 2015), de esta misma editorial, adentra al lector a la vibrante ‘Ruta del Bakalao’, pero sin incurrir en nostalgias . Se trata de un thriller policiaco que retrata sin tapujos la realidad de sus últimos años. Hablamos con él de aquella época, de su novela y de dos profesiones que están tan entrelazadas que sus límites se desdibujan.

Usted ha trabajado en medios tradicionales como El Mundo y actualmente es colaborador en Culturplaza.com, ¿con qué se queda, con el soporte digital o con el tradicional?

No puedo quedarme con uno de los dos. Es como decidir con quién te quedas, con tu padre o tu madre. No puedo, sinceramente. El digital tiene aspectos que no tiene el papel, y el papel tiene un encanto y utiliza un tipo de redacción muy diferente a la digital. El digital te permite enlazar, meter vídeos, hacer muchas cosas, en cambio el papel tiene una exigencia de redacción especial. No podría decidirme por una. Veo mucho más completo el digital pero la forma de redacción del papel es muy especial.

¿Considera estos soportes complementarios o antagonistas?

Totalmente complementarios, son como el teatro y el cine o el cine y la televisión. Los puedes emplear para contar historias, descubrir cosas, para educar, informarnos, pero cada uno tiene sus virtudes.

¿Cómo cree que tratará el paso del tiempo a los medios tradicionales?

Irán lentamente desapareciendo hasta convertirse en simbólicos.

Su novela Destroy se ambienta en la Ruta del Bakalao, ¿cómo cree que ha tratado el paso de tiempo a todo aquel movimiento de los noventa?

Ha hecho que se perdonen muchas cosas y al ser la juventud de mucha gente no creo que le haya tratado especialmente mal.

Para algunos fue libertad, para otros más bien libertinaje, ¿qué piensa usted?

Yo creo que fue divertido hasta que dejó de serlo. Era como una fiesta que no tenía fin. Llegó un momento en el que, sobre todo a raíz de las muertes en la carretera que provocaron la presión policial, la propia generación del ocio nocturno se convirtió en una parodia de sí misma.

¿Se trata de un relato generacional?

No, es una novela policiaca que toma como punto de partida ese momento en que dejó de ser divertido, que es cuando realmente se estableció el drama. Es una historia inspirada en hechos reales, hay personajes reales, pero no es el final, es la decadencia. Omito toda la parte anterior que mucha gente añora, la creatividad, los deseos de vanguardia, de apertura, todo eso no forma parte. Es más un retrato policiaco de los usos y costumbres de la delincuencia de aquella época.

¿Con qué perspectiva de la Ruta del Bakalao se encuentra entonces el lector de Destroy?

Se encuentra con una trama hiperrealista, no es una trama al uso, yo digo que es una novela de intriga sin intriga. Pertenece más al retrato del tipo de personajes que había en la época, cómo se comportaban y como trasfondo está la Ruta del Bakalao.

¿Qué se considera usted antes, escritor o periodista?

No veo diferencias entre las dos cosas, hay un tipo de periodismo con una escritura muy detallada. Me gusta ese periodismo, aunque si hay que hacer una nota de prensa deprisa y corriendo se hace. A fin de cuentas, no las veo dos profesiones muy diferentes. Me gusta mucho la expresión que usan los americanos de escritor periodista para diferenciarlo del fotoperiodista.

Como periodista cultural y escritor de una novela sobre la Ruta del Bakalao, ¿hay algo hoy en día que pueda parecerse a lo que fue en aquel entonces?

No, aquello era un contexto muy determinado. Venía de una época muy determinada, es muy difícil. No existía internet, era muy difícil estar a la vanguardia de las cosas, la música más adelantada la traían de Londres antes incluso que se publicara allí por contactos que tenían, y eso hoy no pasa, hoy en cualquier lugar del mundo con youtube puedes ver la última novedad. Todo es tan diferente ahora.

Por @clarenamartinez