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“Un periodista cultural no debe ser un publicista”

Noel Ceballos. Entrevista 360 Grados Libros
“A la gente le gusta leer lo que tienen que decir los que salen mucho en televisión, así que parece que no tienen tiempo para nadie más”

El periodismo cultural tiene mucho que decir en estos tiempos de lecturas ‘bestselléricas’ y de las piezas escritas facilonas que podemos encontrar en la Red, y el periodista Noel Ceballos (@noelburgundy) ha sabido encontrarle el punto para aportarle veracidad y calidad sin perder frescura y distensión. Ha publicado en 2015 dos libros: La Escuela Nocturna e Internet Safari.

¿Cómo defines el buen periodismo?

Como un objeto de debate eterno entre los periodistas y académicos, pero en realidad puede que sea mucho más sencillo de lo que parece. El buen periodismo debería ser, creo yo, el periodismo honesto y exigente con el lector.

¿Qué es importante tener en cuenta para realizar un periodismo cultural veraz y de calidad?
Tratar al lector como un ser pensante y alejarse de la labor de las agencias de prensa. Un periodista cultural no debe ser un publicista, aunque muchos piensen (y te traten de) lo contrario.

¿Cómo ha influido el periodismo en la cultura pop de hoy y en los jóvenes que la componen? ¿Y las nuevas tecnologías?

El periodismo debería hacer una labor de divulgación en el terreno de la cultura pop, pero las nuevas tecnologías podrían estar acabando con esa vieja figura del crítico como estamento intermedio entre El Arte y El Público. Pero eso significa que se está perdiendo la idea de credenciales, de voz autorizada.

¿De dónde procede el término Internet Safari que acuñas en tu último libro? ¿Cómo y qué lo define?

Es un juego de palabras. Por un lado, Safari es uno de los navegadores de internet más usados del mundo. Por otro, la idea del libro era descubrir hasta qué punto nuestra vida virtual, que ha entrado a formar parte de nuestra cotidianidad, sigue siendo un terreno poco explorado y algo salvaje. La idea del título era esa: algo que conoces y que te suena, o que simplemente crees que conoces y que te suena.

¿Qué te aporta el periodismo y la escritura de ficción por separado y en conjunto?

El periodismo es mi modo de vida. Es mi trabajo, pero también mi vocación. El hecho de que me paguen por escribir sobre lo que me gusta (cultura, sociedad, internet) y pueda vivir de ello es casi un sueño. En cuanto a la ficción, me aporta la posibilidad de hacer algo que siempre me ha fascinado: contar una historia.

¿Cómo te enfrentas a la escritura de un libro: hábitos, arranque, manías, etc.?

Los dos que he escrito han tenido un proceso diferente. La Escuela Nocturna, mi novela, me supuso una inmersión total durante un periodo muy breve de tiempo. Durante dos meses, prácticamente, viví dentro de esa historia. En cambio, Internet Safari se prolongó mucho más en el tiempo. Escribía, revisaba, corregía. Así durante un año y medio. Fue un libro que se fue construyendo poco a poco, a fuego lento, mientras que la novela fue un proceso intensivo.

¿Cuál es el panorama actual del mundo editorial enfocado a los libros escritos por periodistas o comunicadores? ¿Reciben interés?

Menos del que a mí me gustaría, que es todo el del mundo. Pero también menos del poco que recibían hace unos años, a no ser que el comunicador sea una cara televisiva. En ese caso, es superventas automáticamente. A la gente le gusta leer lo que tienen que decir los que salen mucho en televisión, así que parece que no tienen tiempo para nadie más.

¿Cuál es el último libro sobre periodismo o escrito por un periodista que has leído y cuál recomendarías?

It Ended Badly, de Jennifer Wright, aunque tiene más de ensayo histórico/humorístico que de periodismo. Para alguien interesado en la praxis, recomendaría la edición de Letter from America (la sección de Alistair Cook para la BBC) que elaboró Penguin hace unos años. Es una clase magistral.