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“Un periodista ya no puede ser solo un redactor”

David B. Gil. Entrevista 360 Grados Libros
“En España el periodismo es una profesión maltratada en la que se abusa de la vocación de los profesionales”

La actual crisis tanto de la economía como del periodismo ha llevado a muchos profesionales de la información a abarcar la gran mayoría de los ámbitos de la comunicación: unos por pura necesidad logística y los otros, como todos aquellos que comprenden el mundo digital, porque antes no existían y han supuesto una vía de escape (o de entrada) para muchos periodistas. Es el caso particular de David B. Gil (@DavidBGil), que está especializado en comunicación corporativa y social media, pero que también ha sido coordinador de revistas quincenales y maquetador en varios medios de prensa escrita. También es escritor de ficción y tiene prevista la publicación en 2016 de su próxima novela Hijos del Dios Binario a través de Penguin-Random House.

¿Te informas a través de la prensa digital, en papel, radio o televisión?

Soy esclavo de lo digital, un “hijo del Dios Binario”, parafraseando el título de mi segunda novela, así que me informo principalmente a través de las versiones online de los medios tradicionales. Las webs de El País, El Mundo y eldiario.es las tengo permanentemente abiertas. Aunque también recurro a los mentideros de Internet. Hay muchas webs y foros donde se mueve información al margen del sistema. El único problema es saber discriminar lo veraz de la simple rumorología.

Has tocado varios palos dentro del mundo del periodismo, ¿cómo te sientes más cómodo: en la redacción, en la comunicación política, en la coordinación de revistas o en la maquetación? ¿Qué te aporta cada campo?

Supongo que todos los que estudiamos periodismo, al menos los que ahora nos movemos en la treintena, lo hicimos con la visión del redactor clásico, del “plumilla”, como se le llama en el oficio, y eso es con lo que soñábamos. Luego te encuentras con que la realidad laboral de la profesión en este país es otra, que en las redacciones cada vez hay menos periodistas y que las condiciones de trabajo son muy pobres. Eso te obliga a abrir el abanico, así que no es cuestión de en qué te sientes más cómodo, sino que debes ser versátil y sentirte a gusto en todos los ámbitos. Un periodista ya no puede ser sólo un redactor: tienes que saber trabajar en una oficina de prensa, tienes que saber de diseño, de comunicación corporativa y de gestión de redes sociales. Lamentablemente de eso te das cuenta cuando sales de la facultad, antes nadie te lo dice.

¿Qué es lo que hay que tener en cuenta a la hora de coordinar una revista para que el resultado final de cada número sea de calidad?

En mi caso coordinaba una revista quincenal de información local, con lo que los contenidos venían dados por la propia actualidad. Y creo que la clave está en abordar aquellos temas que realmente preocupan al ciudadano, lo que se habla en la calle, que en muchas ocasiones poco tiene que ver con la agenda informativa que intentan marcarte los partidos y las instituciones. Hoy en día, sobre todo por la escasez de medios, se abusa de la información procesada y empaquetada que ofrecen los gabinetes de prensa; sin embargo, la calidad de una publicación es directamente proporcional a la cantidad de contenidos propios que elabora. Y te lo dice alguien que conoce la otra cara de la moneda, que ha trabajado en comunicación política, donde el objetivo es ver cada nota de prensa publicada, y si es sin que te muevan una coma, mejor.

¿Cuál es el panorama actual del periodismo en España?

Pues malo, para qué nos vamos a engañar. Los medios llevan arrastrando en España una crisis muy larga, a la que ha venido a sumarse la crisis económica que no logramos sacudirnos desde hace siete años. Se han despedido muchos periodistas, no se contrata a ninguno, los que quedan han visto mermadas sus condiciones laborales y ser mileurista en el oficio comienza a ser casi una bendición. En España el periodismo es una profesión maltratada en la que se abusa de la vocación de los profesionales. Malos sueldos, horarios inabarcables, miedo constante a perder el empleo. Todo eso ha llevado a que la calidad de la información que consumimos se desplome.

¿Cómo crees que se están adaptando los medios tradicionales al trabajo en digital? ¿Hay resistencias a cambiar de rutinas y hábitos anteriores?

La adaptación no ha sido la adecuada. Los medios españoles abrazaron en Internet desde un principio el sistema del “todo gratis”: todos los contenidos abiertos a cambio de llenar las webs de publicidad; mientras que en los países que deberíamos haber tomado como referencia se tendía a lo contrario: se dejaban abiertos algunos contenidos, la información más general, la de agencias de noticias, pero los contenidos potentes como las firmas de prestigio, los reportajes o las informaciones de investigación propia quedaban en exclusiva para el suscriptor. Si se hubiera apostado por eso, que no es más que pedirle al lector en internet lo que se le pide en el quiosco, probablemente tendríamos medios de más calidad e información periodística de verdad. Sin embargo, se apostó por abrir los contenidos y sobrevivir de la publicidad, y así hemos llegado a un modelo en el que lo importante es el SEO, y en el que la noticia que va en portada no es la más pertinente, sino la que más tráfico web atraiga.

¿Qué labor están cumpliendo, tanto positiva como negativa, las redes sociales para el mundo del periodismo y de la profesión de periodista?

Las redes sociales son nuevos canales de comunicación tremendamente potentes, con la característica de que la comunicación ya no es bidireccional, sino que el feedback con tu audiencia es inmediato. Y un añadido más: el medio ya no es el único que difunde la información, ahora son las redes las que “viralizan” o hunden un contenido en el olvido. Es un ecosistema completamente nuevo con el que los periodistas deben aprender a convivir y trabajar, pero sin olvidar que lo realmente importante es el contenido: un buen artículo de opinión, una información bien fundamentada o un buen reportaje sigue siendo tan valioso hoy como hace 20 años. En ese aspecto, el periodismo no debería cambiar.

¿Se puede hacer buen periodismo a través de las redes sociales? ¿Qué es necesario para conseguirlo?

Las redes sociales son un nuevo canal para distribuir la información y una ventanilla que nos obliga a interactuar con nuestro público. El problema es cuando se empieza a hacer periodismo pensando más en el social media que en tu público. Cuando el objetivo no es ofrecer una información veraz y bien contrastada sino lograr más clics que la competencia o lograr un trending topic, estamos fallando al contrato fiduciario que mantenemos con la ciudadanía. Pero eso no es un problema de las redes sociales en sí, sino de una errónea concepción de lo que debe ser el periodismo.

¿Qué supone para un periodista acostumbrado a la fugacidad de las noticias diarias la escritura de un libro?

Son dos trabajos muy distintos pero que tienen un aspecto en común: el proceso de documentación. Al menos así lo veo yo, que me documento prácticamente para cada escena, independientemente de que esté escribiendo novela histórica o un thriller. Y la manera de documentarse del periodista es similar a la del escritor, porque ninguno de los dos puede llegar a ser un experto sobre aquello que escribe, pero en ambos casos necesita llegar a comprenderlo en su esencia: para poder explicarlo adecuadamente, en el caso del informador, o para crear una ficción verosímil, en el del escritor.

¿Cuál es el panorama actual del mundo editorial enfocado en los periodistas que escriben sobre temática periodística o ficción? ¿Reciben interés?

Los periodistas y la investigación periodística son un gran campo de cultivo para muchas ficciones, pero creo que la imagen romántica de la profesión que tradicionalmente ha transmitido la literatura ha caído en desuso. Por ejemplo, en Hijos del Dios Binario (que Penguin-Random House publicará el próximo año) he intentado describir una investigación periodística de manera verosímil, sin la parafernalia que se suele atribuir a la profesión. Al ser un thriller que se ambienta varias décadas en el futuro, la historia también me ha permitido proyectar mi idea de cómo evolucionará el periodismo en los próximos años. Ha sido un ejercicio bastante divertido, la verdad, y parece que a los editores les ha interesado. Espero que al público también.

¿Puede ser la escritura de libros una buena salida profesional para un periodista o sigue siendo más un acto simbólico de amor a la escritura?

Ganarse la vida escribiendo es casi utópico, sobre todo en España, donde cada vez se vende menos y se piratea más. Así que no es muy realista planteárselo como salida profesional, al menos en un principio. Uno debe comenzar a escribir porque se divierte, o porque lleva dentro una historia que necesita contar, como decía Maya Angelou. Si eres capaz de recorrer el camino hasta el final, las circunstancias se encargarán de decirte si tienes posibilidades de publicar, y en última instancia, de ganar dinero con tu trabajo.

¿Cuál es el último libro que has leído sobre periodismo y cuál recomendarías?

El último ha sido Homicidio, del periodista David Simon, cocreador de la imprescindible serie de TV ‘The Wire’. Es una obra que se mueve a medio camino entre la ficción y el trabajo periodístico, ya que el autor tuvo total acceso al día a día del departamento de homicidios de la Policía de Baltimore, y aunque los casos descritos en la novela son ficticios, su descripción de los ambientes, de la metodología policial y de la manera de actuar de los criminales es completamente verídica. En España está publicada por Ático de los Libros y me parece una novela muy recomendable para todo aquel que quiera una aproximación distinta al policíaco, más periodística y menos ficcional.